Ninguno de tus miedos puede hacer que te quiera menos.
Somos uno solo en los buenos y en los malos momentos.
31/3/10
¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?
¿Hablamos de flechazos? ¿De cosas que nos pasan sin que podamos evitarlas? ¿De Cupido que nos agarra desprevenidos en el trabajo, en el subte, en una fiesta aburrida, mientras
pensábamos en otra cosa?
Falacias, falacias. Hablar de amor es hablar, antes que nada, de un deseo. De un anhelo profundo y del camino transitado hacia su materialización.
"Yo no buscaba a nadie y te vi" es tan romántico como mentiroso. Porque en realidad es la búsqueda la que habilita la visión, la que nos abre los ojos para mirar y encontrar. La que prende el faro, enciende el radar y agudiza ese instinto que pone los músculos en alerta y nos eriza los pelitos del cuello cuando algo nos mueve el piso.
Fito, yo te banco en todas, pero hacete cargo y cambiá esa letra. Mirá que seré una fan comprensiva, que para hacértela más fácil, te propongo algunas opciones:
Una a prueba de analistas: "Te vi, te vi, te vi, yo inconscientemente estaba buscando a alguien y te vi"
O bien una que ya tiene el alta: "Te vi, te vi, te vi, después de años de terapia estaba listo para contruir algo real y te vi"
Una por conveniencia: "Te vi, te vi, te vi, me quería mudar ya de la casa de mis viejos y no me alcanzaba para pagar un alquiler yo solo y te vi"
La que se hace cargo: "Te vi, te vi, te vi, no me bancaba más estar solo como un perro y te vi"
Y personalmente, la que más me gusta: "Te vi, te vi, te vi, tenía unas ganas bárbaras de dar amor y te vi"
¿Hablamos de flechazos? ¿De cosas que nos pasan sin que podamos evitarlas? ¿De Cupido que nos agarra desprevenidos en el trabajo, en el subte, en una fiesta aburrida, mientras
pensábamos en otra cosa?
Falacias, falacias. Hablar de amor es hablar, antes que nada, de un deseo. De un anhelo profundo y del camino transitado hacia su materialización.
"Yo no buscaba a nadie y te vi" es tan romántico como mentiroso. Porque en realidad es la búsqueda la que habilita la visión, la que nos abre los ojos para mirar y encontrar. La que prende el faro, enciende el radar y agudiza ese instinto que pone los músculos en alerta y nos eriza los pelitos del cuello cuando algo nos mueve el piso.
Fito, yo te banco en todas, pero hacete cargo y cambiá esa letra. Mirá que seré una fan comprensiva, que para hacértela más fácil, te propongo algunas opciones:
Una a prueba de analistas: "Te vi, te vi, te vi, yo inconscientemente estaba buscando a alguien y te vi"
O bien una que ya tiene el alta: "Te vi, te vi, te vi, después de años de terapia estaba listo para contruir algo real y te vi"
Una por conveniencia: "Te vi, te vi, te vi, me quería mudar ya de la casa de mis viejos y no me alcanzaba para pagar un alquiler yo solo y te vi"
La que se hace cargo: "Te vi, te vi, te vi, no me bancaba más estar solo como un perro y te vi"
Y personalmente, la que más me gusta: "Te vi, te vi, te vi, tenía unas ganas bárbaras de dar amor y te vi"
Para los hombres es tan fácil pasar de "se la quiero presentar a mi vieja" a "me la quiero coger" como para las mujeres lo es realizar el recorrido inverso.
Sospecho que mientras que lo segundo es producto de la sobre-exposición a películas románticas baratas (efecto inflador), lo primero tiene su origen en el instinto primigenio cazador-recolector del homo erectus (quiero A, consigo A, consumo A, desecho A, quiero B...)
En el sentido opuesto, lo difícil es que un hombre busque un huequito para pasar el invierno y encuentre una compañera. Y si una mujer se despoja de la fantasía de tener y se dedica a ser/estar, a) es muy genia y cazó la onda; b) es muy cínica y un día se va a despertar llorando (no se despojó un carajo); o c) miró muuuucho Sex and the City
Sospecho que mientras que lo segundo es producto de la sobre-exposición a películas románticas baratas (efecto inflador), lo primero tiene su origen en el instinto primigenio cazador-recolector del homo erectus (quiero A, consigo A, consumo A, desecho A, quiero B...)
En el sentido opuesto, lo difícil es que un hombre busque un huequito para pasar el invierno y encuentre una compañera. Y si una mujer se despoja de la fantasía de tener y se dedica a ser/estar, a) es muy genia y cazó la onda; b) es muy cínica y un día se va a despertar llorando (no se despojó un carajo); o c) miró muuuucho Sex and the City
Si yo viera a uno
a él
-cosa que afortunadamente no ha ocurrido-
temblaría
Sonrisa mentirosa,
comisuras en rictus
Le diría que estoy bien
bien, bien, bien, muy bien;
le diría el otro día
iba a llamarte,
trataba de sembrar unas begonias
y recordé que vos sabías
de botánica
Pero no
no encontraba tu teléfono
No, está bien no me lo des
no me hace falta
ya-no-lo-ne-ce-si-to
Si yo viera al otro
a él
-cosa que afortunadamente no ha ocurrido-
me escaparía
corriendo
O tal vez no
En realidad tendría
fuego
en la mirada
me latiría potente la garganta
blandiría mi lanza de amazona;
Sin perder tiempo
en disimular
no tendría más remedio
que matarlo
Toda mujer es
a la vez
Juana Azurduy
y María Teresa de Calcuta;
Todo hombre se desdobla
o está él
o está la sombra de la sombra de su sombra
Siempre es mejor conocer pronto
a los fantasmas
Quien le teme a un alma gris
es que no ha visto nunca
un corazón negro
a él
-cosa que afortunadamente no ha ocurrido-
temblaría
Sonrisa mentirosa,
comisuras en rictus
Le diría que estoy bien
bien, bien, bien, muy bien;
le diría el otro día
iba a llamarte,
trataba de sembrar unas begonias
y recordé que vos sabías
de botánica
Pero no
no encontraba tu teléfono
No, está bien no me lo des
no me hace falta
ya-no-lo-ne-ce-si-to
Si yo viera al otro
a él
-cosa que afortunadamente no ha ocurrido-
me escaparía
corriendo
O tal vez no
En realidad tendría
fuego
en la mirada
me latiría potente la garganta
blandiría mi lanza de amazona;
Sin perder tiempo
en disimular
no tendría más remedio
que matarlo
Toda mujer es
a la vez
Juana Azurduy
y María Teresa de Calcuta;
Todo hombre se desdobla
o está él
o está la sombra de la sombra de su sombra
Siempre es mejor conocer pronto
a los fantasmas
Quien le teme a un alma gris
es que no ha visto nunca
un corazón negro
Siempre me imagino cómo sería ir al supermercado en pareja. No digo hacer una compra para cocinar para esa noche, me refiero a agarrar el changuito y darle nomas.
Estoy segura que la primera caminata entre las góndolas será un antes y un después, por lo menos para mí que presto atención a los detalles.
Por empezar está el tema del "¿qué necesito?". Algunos hacen listas, yo no. Me olvido cosas, si, pero nada de listas. Creo que no me molestaría que el otro la hiciera, así que en eso estaríamos bien.
Seguimos por las prioridades de cada uno. Por ejemplo, yo compro edulcorante líquido Sucaril, asi valga el 50% más que otras marcas, pero puedo comprar muy pacíficamente queso blanco marca Carrefour o leche Bell`s (¡no valen juicios de valor!). Sé por experiencia que el Cif marca Cif limpia de verdad y el marca Carrefour (que me compró mi madre) es leche en polvo diluída. Los jugos que no sean marca Ser o Clight me resultan intomables, y no tengo problema en usar la pasta de dientes más barata. No sé, elecciones. Me resultaría intolerable anoticiarme de que mi novio compra el papel higiénico ultra premium de Elitte y paga $23 por 4 rollos, sería como una patada al higado, como mínimo...
Otro de los problemas es qué comprar de yapa. Claro, porque las vituallas que necesitamos para vivir son claras, pero yo NECESITO chocolate. Y alfajores. Y galletitas. Pero habrá quien necesite queso, fiambre, cerveza, vino... ¿Y por qué no algo importado? Como un queso chedar en pomo o anchoas al aceite, cosas que yo no comería asi me las regalaran. Y como dudo que podamos comprar todo, tendríamos que negociar. Ay. Negociar las golosinas me va a dolerrrrr.... te devuelvoel Cif marca Cif pero no me saques el Cadbury Yogurt, ¡por dios!
Por último está la cantidad. Mucha gente prefiere llevar más de una unidad para aprovechar los descuentos y para ir menos veces al supermercado. No me parece mal, si es que uno tiene lugar donde guardar tantas cosas.... No es mi caso en este momento, asi que sería un gran problema si mi noviecito apoyara la práctica de una compra por mes... cruzo los dedos.
Claro que también habría otras implicancias: Conocería el sector de frutas y verduras, las heladeras con la carne y el pollo, aprendería sobre marcas de latas de choclo, de atún, de porotos.... Interesante.
Pero no, no y no. Las Pepitos no eh. Ya te lo digo. Y el Cadbury Yogurt tampoco, ni hablar.
Estoy segura que la primera caminata entre las góndolas será un antes y un después, por lo menos para mí que presto atención a los detalles.
Por empezar está el tema del "¿qué necesito?". Algunos hacen listas, yo no. Me olvido cosas, si, pero nada de listas. Creo que no me molestaría que el otro la hiciera, así que en eso estaríamos bien.
Seguimos por las prioridades de cada uno. Por ejemplo, yo compro edulcorante líquido Sucaril, asi valga el 50% más que otras marcas, pero puedo comprar muy pacíficamente queso blanco marca Carrefour o leche Bell`s (¡no valen juicios de valor!). Sé por experiencia que el Cif marca Cif limpia de verdad y el marca Carrefour (que me compró mi madre) es leche en polvo diluída. Los jugos que no sean marca Ser o Clight me resultan intomables, y no tengo problema en usar la pasta de dientes más barata. No sé, elecciones. Me resultaría intolerable anoticiarme de que mi novio compra el papel higiénico ultra premium de Elitte y paga $23 por 4 rollos, sería como una patada al higado, como mínimo...
Otro de los problemas es qué comprar de yapa. Claro, porque las vituallas que necesitamos para vivir son claras, pero yo NECESITO chocolate. Y alfajores. Y galletitas. Pero habrá quien necesite queso, fiambre, cerveza, vino... ¿Y por qué no algo importado? Como un queso chedar en pomo o anchoas al aceite, cosas que yo no comería asi me las regalaran. Y como dudo que podamos comprar todo, tendríamos que negociar. Ay. Negociar las golosinas me va a dolerrrrr.... te devuelvoel Cif marca Cif pero no me saques el Cadbury Yogurt, ¡por dios!
Por último está la cantidad. Mucha gente prefiere llevar más de una unidad para aprovechar los descuentos y para ir menos veces al supermercado. No me parece mal, si es que uno tiene lugar donde guardar tantas cosas.... No es mi caso en este momento, asi que sería un gran problema si mi noviecito apoyara la práctica de una compra por mes... cruzo los dedos.
Claro que también habría otras implicancias: Conocería el sector de frutas y verduras, las heladeras con la carne y el pollo, aprendería sobre marcas de latas de choclo, de atún, de porotos.... Interesante.
Pero no, no y no. Las Pepitos no eh. Ya te lo digo. Y el Cadbury Yogurt tampoco, ni hablar.
Hay minas despechadas, vengativas. Yo no. Entendí sus razones cuando me dijo que se iba, que me dejaba. Me pareció lógico. No necesité preguntarle si me había cagado, la verdad es que no era importante, todos sabemos que las amantes son meros síntomas de que la relación no va bien.
Yo también tengo parte de responsabilidad, esto es un ida y vuelta y tal vez no fuí la más amorosa y atenta de las parejas. Por eso cuando me dijo que necesitaba hablar me senté en el sillón muy serena, dispuesta a escucharlo y a comprenderlo. Era lo mínimo después de tantas cosas, tantos años, tantos proyectos.
Lo escuché decir que se había desenamorado, que se sentía asfixiado, triste, frustrado. Pobre, pensé, qué perdido iba a estar de ahora en más, qué solo, qué amargado... Me dijo que necesitaba estar solo, hacer su vida, viajar. Me dio pena y lo abracé como a un chico desesperado que no se da cuenta de las cosas... de las cosas que tiene, claro. Está bien, le dije. Te entiendo, Gordo. Andá. Si no me amas no hay nada que hacer.
No me disgustó quedarme sola, era una nueva experiencia y a mi siempre me gustaron las nuevas experiencias. Me costó un poco acostumbrarme, no digo que no, pero la vida es una aventura que hay que vivir, eso digo siempre.
Yo también tengo parte de responsabilidad, esto es un ida y vuelta y tal vez no fuí la más amorosa y atenta de las parejas. Por eso cuando me dijo que necesitaba hablar me senté en el sillón muy serena, dispuesta a escucharlo y a comprenderlo. Era lo mínimo después de tantas cosas, tantos años, tantos proyectos.
Lo escuché decir que se había desenamorado, que se sentía asfixiado, triste, frustrado. Pobre, pensé, qué perdido iba a estar de ahora en más, qué solo, qué amargado... Me dijo que necesitaba estar solo, hacer su vida, viajar. Me dio pena y lo abracé como a un chico desesperado que no se da cuenta de las cosas... de las cosas que tiene, claro. Está bien, le dije. Te entiendo, Gordo. Andá. Si no me amas no hay nada que hacer.
No me disgustó quedarme sola, era una nueva experiencia y a mi siempre me gustaron las nuevas experiencias. Me costó un poco acostumbrarme, no digo que no, pero la vida es una aventura que hay que vivir, eso digo siempre.
23/3/10
"Porque el amor cuando no muere mata. Porque amores que matan nunca mueren".
Me quedé pensando en esa frase. Tal vez a raíz del tiempo que derepente tengo.
Tiempo mental digo, o por ahí puedo decir paz. ¿Cómo era todo antes? No puedo recordarme hace seis meses.
Sospecho que nunca más voy a ser la de antes, la de mediados del 2009. Entonces ahora será cuestión de reinventarme, de rearmarme, de reposicionarme y encontrar el norte de nuevo.
Encontrar alguien para quién vestirme, para quién peinarme, para quién mis fantasías y rarezas sean adorables.
Porque es así, hemos vuelto al sujeto indefinido. Ya no más segunda persona.
Me quedé pensando en esa frase. Tal vez a raíz del tiempo que derepente tengo.
Tiempo mental digo, o por ahí puedo decir paz. ¿Cómo era todo antes? No puedo recordarme hace seis meses.
Sospecho que nunca más voy a ser la de antes, la de mediados del 2009. Entonces ahora será cuestión de reinventarme, de rearmarme, de reposicionarme y encontrar el norte de nuevo.
Encontrar alguien para quién vestirme, para quién peinarme, para quién mis fantasías y rarezas sean adorables.
Porque es así, hemos vuelto al sujeto indefinido. Ya no más segunda persona.
Miedo a que de la nada la vida se te venga abajo, a que te lluevan pedazos de seguridades. Miedo a no encontrar tierra firme, a perder todo lo que con tanto trabajo lograste armonizar. Miedo a dejar de ser uno más en la cómoda, mediocre y burguesa rutina porteña. Miedo a darte cuenta que los años no vuelven, a sospechar que los seguís perdiendo. Miedo a pensar, a hablar, a decir, a lastimar. Lastimar. Eso da miedo. Miedo del propio cuerpo y del ajeno, miedo de las fantasías, de lo que podría ser.
Miedo de los pelitos imperceptibles que forman una hilera desde abajo de mi esternón hasta arriba de mi ombligo. Miedo de mi casa, de mi perro. De mi boca.
Tanto miedo.
Miedo a negar el deseo, a buscarlo toda la vida en el lugar equivocado. Miedo a cumplir 50 y después 60. Miedo a la quietud, a lo transparente, a lo correcto, a lo que se debe.
Miedo a ser vos mismo todo el tiempo, a convivir con vos mismo todo el tiempo.
Miedo sobre todo a cumplir el sueño adolescente, cual misión de empresa de telégrafos, y a tener que esconder la frustración de darte cuenta de que tu vida empezó a acabarse 10 años atrás-
Miedo de los pelitos imperceptibles que forman una hilera desde abajo de mi esternón hasta arriba de mi ombligo. Miedo de mi casa, de mi perro. De mi boca.
Tanto miedo.
Miedo a negar el deseo, a buscarlo toda la vida en el lugar equivocado. Miedo a cumplir 50 y después 60. Miedo a la quietud, a lo transparente, a lo correcto, a lo que se debe.
Miedo a ser vos mismo todo el tiempo, a convivir con vos mismo todo el tiempo.
Miedo sobre todo a cumplir el sueño adolescente, cual misión de empresa de telégrafos, y a tener que esconder la frustración de darte cuenta de que tu vida empezó a acabarse 10 años atrás-
4/3/10
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