Nunca vio la luz, no sintió el calor,
no sufrió el dolor, no vivió el morir,
muy grande la cruz, muy chico el honor,
enana actitud, de vivir mejor.
Si encontrás algo más fino,
que el filo de tu silencio,
sólo entonces te amaré.
Rebuscada tu respuesta,
tanto como tu cabeza,
tenía que ser mujer.
Yo sólo quería unos mimos,
un suspiro de tu ombligo,
una sopa con sabor.
Eras un rompecabezas,
disfrazado de princesa,
eras puro rocanrol.
De este amor que
nunca vio la luz...
Ya había encallado mi barco,
en medio de tu pollera,
nunca fui buen capitán.
Aunque a veces digo basta,
en las noches de subasta,
me la juego hasta ganar.
Como toda señorita,
eras bien histeriquita,
eras una ola en el mar.
Siempre cinco para el peso
siempre abrazo, nunca un beso,
y ahora ni torta ni pan.
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