Si su mirada fueran dos pistolas, yo no contaría el cuento,
es que el hace sangrar a los espejos.
Te estoy hablando del más príncipe de todos.
Si lo cruzás... tu cuello vale una limosna
porque vas a quedarte sin hígado y sin dignidad.
Va a masticarse tus secretos,
vas a ser la viuda de tus sueños y ella va a decirte:
“Puedo mostrarte mi vida, pero no la mires mucho
no es que no tenga corazón, es que hace rato no lo uso”
“Puedo subirte a mi viaje, pero no te quedes mucho
no es que no use el corazón, es que hace rato no lo escucho”
Desde que cuelga en casa sus vestidos,
mis noches no tienen cura
me habla en otro idioma su hermosura.
Voy a ser claro: es el bendito infierno en persona
si lo besás, prendéle velas a tu sombra.
Porque todos los trenes del mundo te van a llevar,
hasta la puerta de sus labios,
como liebres pasarán los años y ella no va a abrirte.
“Puedo meterte en mi cama, pero no te abrigues mucho
no es que no tenga corazón, es que hace rato no lo uso”
“Puedo subirte a mi viaje, pero no te quedes mucho
no es que no use el corazón, es que hace rato no lo escucho”
“Puedo quererte el domingo, pero no me creas mucho
no es que no tenga corazón, es que hace rato no lo escucho”
“Puedo subirte a mi viaje, pero no te quedes mucho
no es que no use el corazón,
es que hace siglos no lo lustro”
28/10/09
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario