Y un día, tras meses de sanar, casi acostumbrado a tu vida sin el, te sorprende un email titulado “Vuelvo de mi viaje!”. No me pregunten por qué, pero automáticamente pensás que es por vos. Y tu autoestima te acaricia. Y el –o lo que vos interpretás de el– envía las mismas señales. Las que confirman lo que pensás.
Al tiempo estás en un bar de Devoto. Llueve, como siempre cuando están juntos. El pide el mismo café y lleva el mismo perfume. Porque el tiempo no pasó. Le pusimos algodón con alcohol y cicatrizó solo. Jaja, qué buena metáfora. Y acá estamos, otra vez los dos. Sí, acá estamos. Contás un par de anécdotas graciosas, rememorás viejos tiempos.
El se ríe y después se le cae una lágrima. Te habías olvidado de esos detalles. Y vos seguís en la misma frecuencia idiota, como siguiendo un guión:
Está muy bien que llores y te desahogues. Yo estoy. Lo único que después tenés que levantarte y salir a pelearla con más fuerza. ¿OK?
Me abrazó. Me observó, directo a los ojos. Y supo que no había leído su última actualización en Facebook. Mientras se secaba con mis Elite, me contó que estaba en una “relación complicada” con una italiana. En dos meses ella se venía para acá a vivir.
Como humana la escuché. Como mujer, me liquidó. Ya sin margen de reacción y medio abombada por el panorama, me mostró su Blackberry: “PersonaX está en un bar con su amiga A.”. Y una tal Alessandra “likes this”. En qué momento había tipeado. Desde cuándo era su amiga. El mundo se enteraba en vivo y en directo, incluso antes que yo, de mi eterna boludez. La europea disfrutaba desde su casa. El colmo del ridículo.
Antes de “eliminarlo” de mis “amigos” le saqué una foto a una licuadora y la etiqueté con su nombre. En el “caption” agregué: es un frío y despiadado aparato que da mil vueltas y escarba profundo. Remueve cáscara y piel, sólo deja la pulpa. Ideal para frutas en estado de maduración.
No sé qué habrá pensado el, no le di tiempo. En lo que respecta a mí, mal no me fue. Lo sutil también es popular. Chequeá mi wall. 14 nuevas solicitudes de amistad. Todos hombres.
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