27/12/09

Ayer a la noche, mientras te veía de lejos, tan mágico, tan hermoso me di cuenta lo terriblemente lejos que estamos. Tal vez antes no era tanta la distancia (quise pensar), pero ahora....basta con decir que no sé si te ví a vos o a tu imagen. Conozco tu cara, tus gestos, tu pelo, tu espalda, tu maravillosa voz. Hasta me atreví a soñar con una noche loca donde fueras mío. Soñé. Durante muchísimo tiempo creí que yo era mejor que las demás, que todas y cada una de las demás. Confiezo que sigo creyendo que soy mejor, más linda, más interesante....más vanidosa. Pero ayer me di cuenta, repentinamente mientras te miraba, mientras las miraba, que no hay diferencia alguna. Vos no podrías nunca darte cuenta que yo no soy ellas. A tus ojos, soy una otra, una parte de la masa de hormonas que te tortura día a día. De la masa inmanejable que parece no tener escrúpulos ni restos de amor propio. Que se te regala (acaso yo no lo hice?) y se enardece con respirar el aire que vos acabas de exhalar. Que te sigue por las calles y te ataca con flashes, que por sacarse una foto con vos te persigue a la hora que sea. La masa que llena la red de mensajes subidos de tono, que arruina las presentaciones con gritos extremadamente fuera de lugar.
Supongo que debeser bastante espantoso. Casi una maldición. Una constante advertencia, un semáforo rojo.
Ojalá sepas que yo no soy parte de esa locura. Pertenezco a otro club de locas. Nosotras somos las ezquisofrénicas que creemos en los deseos y no nos damos por vencidas, las depresivas que confíamos en nuestras intuciones, las hipocondríacas que nos sentimos mujeres y como tales asumimos nuestras pasiones con total hidalguía. Y somos perceberantes.

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