Quiero verte. Mirarte. Mantenerte la mirada. Te juro que lo intento, y por momentos lo logro, abro los ojos y hacemos contacto. Pero corro la cara. Me da mucha vergüenza. No logro sobreponerme a la vergüenza. Es tan maravilloso mirarte, tus ojos tienen ese queséyo brillante. Extasiados, masculinos. Y no lo soporto y corro la cara. Siento que me miras y odio perderme esa imagen. De vos, mirándome-
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