Me sorprende, al hacer un balance y detener la marcha, reconocerme en tu filosofía. "Yo tengo las cosas claras" (o algo así me dijiste) y a mi me sonó, como mínimo, extraño. ¿Claro? ¡Yo no tenía nada claro! ¡Si me enamoro así de fácil! (pensé). Vicionaria, a pesar de todo, te invité a subir.
Y mi mente divagó durante un año. Las experiencias se fueron retroalimentando y ya no sé si soy otra persona por buscar nuevas experiencias o las experiencias me hicieron otra. Como sea, estoy segura que ahora soy más yo. Y en esta ensalada de cosas, me encuentro creyendo, increiblemente en tu filosofía. Yo también, ahora, tengo las cosas claras. Tan claras como me es posible, nunca, obviamente, a tu nivel. Te entendí, te entendí mucho. Hice carne las reglas del juego. Ahora me muevo con confianza. Hasta me encuentro, de a momentos, con el valor para salirme del molde....Y ¿sabes qué? ¡Es genial! Adictivo, pero genial.
No hay comentarios:
Publicar un comentario