2/1/10

Estoy enojada, irritable, de mal humor. Ahora, desde ayer. No le encuentro vuelta, la verdad.

No quiero sexo, no tengo ganas de que nadie me hable, menos que menos te dejaría tocarme. Solo deseo rumear mi bronca sola, en mi cama. Tampoco tengo hambre. Un demonio hormonal se instaló en mi cuerpo y no me deja vivir.

Por eso te escribo, por eso. Para que vengas y para que te impongas. Cuento con que seas valiente y me hagas frente a mi. Tocame timbre hasta que me canse y te abra. Si te grito, gritame más fuerte. Si me escapo, atrapame, agarrame y no me dejes moverme. Besame a la fuerza si es necesario. Haceme llorar.

Necesito que me quieras lo suficiente como para someterme. ¿Podes hacer eso?

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