7/1/10

No soy una mujer precisamente romántica. Bah, no era, no sé ya. Me molestan las minitas que ven la vida con ojos de princesa de cuentos, me exaspera que sateliten alrededor del amor. La vida es una y considero que ningún sentimentalismo es razón suficiente para no alcanzar ciertas metas. Una debe ser lo que debe ser y eso es difícilmente, esposa. Alguna que otra vez me enamoré y sufrí y todas esas pavadas, pero prefiero no jugar con eso y mantenerme tranquila y serena en el molde. Los tipos no me agradan.
Pero resulta que hace dos días me dí cuenta que en un mes y monedas es San Valentín. Se preguntarán qué cadorcha me importa a mí, a esta altura de mi vida y viviendo en el mismísimo culo del planeta que sea San Valentín. No les voy a contar ahora porque los posts deben ser breves para ser buenos, pero créanme, esa una fecha que me corta la respiración. Los corazones rojos en las vidrieras me ponen tristísima-

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