Querido: No puedo dejar de advertirte. No sos el único que oculta deliberadamente su identidad. Sabes mi nombre, sabes dónde vivo, sabes cómo me veo. Conoces al personaje, eso sí. Verás que soy más audaz que vos, yo jugueteo con el peligro de ser descubierta, de que algún furcio te ponga en el carril correcto, me tienta la posibilidad de meter la pata y revelarme. Pero no, no lo lograste todavía. Más aún, te hice creer que me abrí a vos, que me entregué entera, te dejé pensar que tenías una posición de poder, fuiste un iluso. Porque dejaste claro que no deseabas presentarte pero creíste que yo no sabía jugar el juego y que por vos estaba dispuesta a aceptar tan dispar arreglo, nunca consideraste la posibilidad de que fueras vos el que estaba comprando fruta. Como si saber que me llamo Ailin Patiño, que uso corpiños enormes, que me gusta desesperadamente el chocolate y los caramelos de colores, que amo el celular y que adoro a mi perro te diera alguna pista de algo...Cualquier lector de este blog lo sabe tan bien (o mejor) que vos. Pero no te lo pusiste a pensar ¿no?.
Hasta crees que sos el único...
Lo que no sabes es que soy una stalker a sueldo, que entré a todas tus cuentas, tanto a la de Facebook, como al MSN, te leí los mails. Siempre supe el nombre de tu hermano, tu dirección. Conozco tu saldo de cuenta en el banco, tu tipo de sangre. Y la verdad, siendo tu vida un sinsentido tan grande, habiendo tan poco que ocultar, ¿Para qué me hiciste pensar que valía la pena esforzarme en ordeñarte la identidad de poco? ¡No es un juego que vos puedas proponer! y aún así seguis empeñado en permanecer anónimo. Asi que nada, me aburrí. No hay vértigo, ni desafío y sin eso la pasión se caga de la risa. Game Over. Volvé a buscar a tu compañera de secundaria, la que te manda los mails en cadena. Es bastante bobita, pero esta enamorada de vos. Y ¡por favor! No te hagas el interesante, no lo sos.
Afectuosamente, tu actriz favorita.
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