Me dijeron que representábamos el hambre y las ganas de comer. Que te vine como anillo al dedo, que me calzaste como un guante.
Y de verdad, pienso que ni hambre, ni ganas de comer, ni anillo, ni dedo, ni guante que calza. Fuimos vos y yo. Apasionados, manufacturando fuegos artificiales de colores que no esperabamos a encender a penas estuvieran terminados. La ciudad se encendía con azules, violetas, verdes, estrellitas blancas y un gran estruendo final. O por lo menos nosotros lo veíamos, nunca sabremos si los demás también....
Ni pájaro en mano ni cien volando, ni la seguridad de que esté el sol aunque no lo vea, ni siquiera sé si dios me creó y yo me amontoné o si mi mamá me creó y el viento me amontonó.
Estrellitas de colores. Pólvora. Vos y yo. Hasta que me quemé y ardí-
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