2/1/10

Se me hace dificil, durante estos días tan llenos de realidad fantástica, discernir lo que es real y lo que es imaginario. Estoy feliz, eso es real. Estoy un poco triste, eso también es real.
Una cosa sé con seguridad: soy sola. SOY SOLA. Me lo digo una, otra y otra vez, para que la imaginación no equivoque mi juicio. Tal vez sea circunstancial, tal vez no. A pesar de tener una familia caricaturesca (estilo Los Ingals), a pesar de estar rededada de amigos y afectos. Soy una mujer, que como tal, es sola.
Pero después, un poco después, como una epifanía se me aparece la certeza de que esa soledad es quién yo soy. Es la que resguarda y alimenta mi mundo interior, la que le da de comer a mi imaginación. Entonces me pregunto si el deseo de no estar tan sola no es una proyección idealzada de un estado (civil) que no es mejor que el actual...Y temo que cuando finalmente alguien me mire y logre verme, me sienta invadida y asfixiada, derrumbando toda posibilidad de corresponder al sentimiento.
Pero no. No. No. Soy una mujer después de todo. Necesito caricias y besos y atenciones. Necesito que alguien en algun momento de la puta vida me diga "que linda que estas hoy". Eso sí es real.
Que ese mismo alguien comprenda mi excentricidad y me ame por ella, eso. Eso es fantasía.

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