17/1/10

Hablar contigo es hablar conmigo, de estos espacios vacíos entre el aburrimiento, la ansiedad y las horas que se hacen eternas; somos la cara y la contracara de dos que se aman y se odian, cuando te alejas mucho tiempo te extraño, se hace necesario tu silencio, tu imagen invisible que no conozco porque no tiene forma humana, la presiento pegada en las paredes, en la cama, a mi espalda, donde vayan mis pasos; cuando me peino ante el espejo, estás ahí mirándome cínicamente, burlándote de las arrugas que ya no puedo tapar con ninguna crema, de ese cansancio que asoma en mis ojos.
Cuando vuelves te detesto, lucho por arrancarte de mi cuerpo, de mi ropa, de mis zapatos que dejan tu huella también.
Porque ahí donde vivas tú estaré yo, ahí donde yo esté, invariablemente tú; a pesar de que me has arrancado tanto, lo mejor que tuve, lo que más anhelaba, el intento por odiarte es más que inútil, porque a pesar de todo te llevaste algún recuerdo más, no el olvido.

No hay comentarios: